FACTORES DE PRODUCCION

En economía, los factores de producción son aquellos recursos, materiales o no, que al ser combinados en el proceso de producción agregan valor para la elaboración de bienes y servicios.

Se utilizan tres clases  de factores definidos por Adam Smith cada uno de los cuales participa en el resultado de la producción mediante una recompensa fijada por el mercado los cuales son:

·         La tierra (recompensada por la renta),

·         El capital (recompensado por el interés)

·         El trabajo (recompensado por el salario).

Los economistas coinciden en señalar que los diversos tipos de producción requieren la presencia de tres factores: la tierra, el trabajo y el capital. Los dos primeros son factores originales, y el tercero —el capital— se denomina factor derivado, ya que procede de los otros dos. La tierra representa todos los recursos

del suelo y del subsuelo-Este factor de producción es inmóvil y limitado y presenta problemas de agotamiento (la actitud de los países productores de petróleo con respecto a los consumidores está condicionada por el hecho de que sus recursos no son indefinidos).

El trabajo —segundo factor original de la producción-se presenta bajo formas muy diversas: trabajo manual y actividades administrativas, de investigación y de organización. La remuneración del trabajo reviste dos formas: el salario y el beneficio. Este último remuneraba actividad de la empresa, en la que opera una combinación de los factores de producción.

En las economías avanzadas, el progreso técnico (especialmente la automatización) ha provocado una evolución constante de las condiciones de trabajo. Paralelamente a este incremento de la tecnología y de la capacidad en aumento del hombre para realizar tareas nuevas y más complejas, se advierte un desarrollo de la masa de asalariados y una regresión de la cantidad de empresarios y de trabajadores autónomos (tanto en cifras relativas como absolutas). Algunos autores (especialmente el norteamericano John Kenneth Galbraith, piensan que en las sociedades modernas el trabajo servil y para "ganarse el pan" no deja de perder terreno en favor del trabajo considerado como centro de interés y medio de expansión.

El capital —factor derivado— ha condicionado el curso de la revolución industrial. El proceso de acumulación del capital ha facilitado el paso de la sociedad medieval a la economía moderna (cuya importancia la establece el factor capital resultante de la introducción de invenciones por parte de algunos fabricantes). La corriente de innovaciones se expresa, ante todo, por el paso de la herramienta a la máquina.

El capital debe ser considerado bajo tres aspectos: técnico, financiero y jurídico. En el plano técnico, el capital es el conjunto de bienes que, en vez de ser consumidos directamente, sirven para aumentar la producción de otros bienes. En el plano financiero, el capital es la suma necesaria para la compra de factores originales de producción. En sentido jurídico, el capital está constituido por los derechos relativos a los bienes que representan los medios técnicos de producción.

Esta concepción es frecuentemente criticada. Cada vez más, los recursos del suelo y del subsuelo, reunidos en el factor "tierra", dejan de ser aislados y quedan incluidos en el capital, en el que constituyen el apartado "capitales naturales". Esta designación parece ajustarse más a la situación actual, en la que las materias primas y las fuentes de energía se convierten en el centro de las preocupaciones y la codicia de los representantes del capital financiero.

Las formas modernas de actividad económica han hecho aparecer, a los ojos de algunos autores, un tercer factor de producción, considerado independiente del trabajo y del capital: los conocimientos técnicos y científicos sin los cuales la combinación óptima de los otros dos factores en el interior de la empresa resultaría imposible. De todos modos, capital y trabajo siguen considerándose las más de las veces como los dos elementos esenciales de la producción, y el problema de su equilibrio, o sea de la superación de su antagonismo, alimenta profundamente los debates políticos.